La Guerra Civil Española fue un acontecimiento
bélico nacional que, al participar los factores ideológicos, políticos y
económicos que conmovían al resto de Europa en los años treinta, traspaso las
fronteras de España y atrajo la intervención de países extranjeros que
aprovecharon el conflicto para convertir al país en un campo de experimentación
bélica, en los umbrales de la Segunda Guerra Mundial.
Las fuertes tensiones sociales derivadas del atraso
económico del país habían generado un clima de insatisfacción de parte del
pueblo hacia sus gobernantes quienes no habían podido alcanzar la estabilidad
necesaria para avanzar sin sobresaltos en la evolución de la vida política. Las
profundas diferencias políticas se sumaron al descontento social y crearon una
situación explosiva que desembocó en el estallido de una terrible guerra civil
que dividió y devastó España.
Antecedentes
La
caída de la Monarquía
Después de la renuncia del general primo de Rivera (dictador
de España desde el 13 de septiembre de 1923) el 28 de Enero de 1930, le
sucedieron al frente del gobierno el general Dámaso Berenguer y el almirante
Juan Bautista Aznar, pero ninguno de ellos pudo resolver los problemas internos
a los que se agregaron los efectos de la crisis económica mundial, ni frenar
los disturbios ocasionados de los intereses opuestos de los diferentes grupos
sociales y fuerzas políticas.
Mientras tanto, la oposición republicana se había
organizado mediante el pacto de San Sebastián en Agosto de 1930, al que se
unieron los separatistas catalanes y los socialistas moderados. En este acuerdo
se llego al compromiso de que al establecerse la república se presentaría un
estatuto de autonomía para Cataluña y se buscaría entablar relaciones con las
organizaciones obreras más importantes para traer el apoyo obrero a la causa
republicana.
En las elecciones municipales celebradas el 12 de
Abril de 1931, los partidos republicanos obtuvieron una gran mayoría. Ante esos
resultados, rey Alfonso XIII decidió abdicar y partió para el exilio. La
república había triunfado de una manera pacifica y democrática.
Carta
de abdicación de Alfonso XIII
“Las
elecciones celebradas el domingo me revelan claramente que no tengo el amor de
mi pueblo. Mi conciencia me dice que ese desvió no será definitivo porque
siempre procuraré servir a España, puesto el único afán en el interés público
hasta en las mas criticas coyunturas. Un Rey puede equivocarse y sin duda erré
yo alguna vez, pero se bien que nuestra patria se mostró siempre generosa ante
las culpas sin malicia. Soy el Rey de todos los españoles y también un español.
Hallaría medios sobrados para mantener mis regias prerrogativas en eficaz
forcejeo contra los que las combaten; pero resueltamente quiero apartarme de
cuanto sea lanzar a un compatriota contra otro, en fratricida guerra civil.
No
renuncio a ninguno de mis derechos, porque más que míos son depósitos acumulados
por la Historia de cuya custodia me han de pedir un día cuenta rigurosa. Espero
conocer la autentica expresión de la conciencia colectiva. Mientras habla la
nación suspendo deliberadamente el ejercicio del Poder Real reconociéndola como
la única señora de sus destinos.
También
quiero cumplir ahora el deber que me dicta el corazón de la Patria. Pido a Dios
que también como yo lo sientan y lo cumplan todos los españoles.”
Alfonso XIII, Rey
14 de Abril de 1931
La
segunda República
El advenimiento de la republica coincidió con la
agudización en Europa de la crisis económica mundial. Simultáneamente, se
acentuaba la tensión internacional ante una inminente nueva guerra.
El origen pacífico de la República permitía por un
momento soñar en un régimen de todos y para todos, pero no existía la
aceptación básica entre los españoles sobre el cual pudiera actuar un gobierno
que fuera a la vez dinámico y representativo de un estado de opinión general.
La breve y agitada vida de la segunda República se
divide en cuatro etapas: la fase fundacional (gobiernos provisionales y
elaboración de la constitución), hasta diciembre de 1931; el bienio
republicano-socialista (diciembre 1931- octubre 1933); el bienio radical-cedista
(diciembre 1933- diciembre 1935); y el periodo del Frente Popular, desde febrero de1936 hasta la guerra civil.
La república fue proclamada el 14 de Abril; la
nueva constitución fue aprobada el 9 de Diciembre de 1931 por las Cortes Constituyentes,
En esta fecha también fue nombrado Niceto Alcalá Zamora como presidente de la
república y días después fue designado Manuel Azaña en calidad de jefe de
gobierno.
Durante los dos primeros años de la segunda
república, el llamado Bienio republicano-socialista (diciembre de 1931 a octubre
de 1933), el gobierno busco la transformación económica, social y política de
España, a través de las siguientes medidas:
- La promulgación de una serie de decretos pendientes a corregir los abusos de los propietarios agrícolas, y la creación del instituto de reforma agraria destinado expropiar, las tierras de la alta nobleza.
- La separación de la iglesia y el estado que incluía la disolución de las órdenes religiosas.
- La reforma en la estructura del ejército. La reforma implicaba le reducción de las regiones militares de 16 a 8, y la abolición del Tribunal Supremo del Ejército y de la Armada (realizada por Manuel Azaña).
- La promulgación del Estatuto de Autonomía de Cataluña, que facultaba a la región para constituir un gobierno de una antigua institución de origen medieval, la Diputación del General o Generalitat.
La aplicación de las reformas encontró serios
obstáculos de parte de las fuerzas conservadoras y del ejército. Los grupos de
derecha decidieron organizarse en contra de las medidas gubernamentales y en
marzo de 1933 formaron la Confederación
Española de Derechas Autónomas (CEDA), bajo el liderazgo de José María Gil
Robles, en tanto, cobraban fuerza los partidos de corte fascista, como las Juntas de Ofensiva Nacional-Sindicalista (JONS)
y la Falange Española (FE), creada por José Antonio Primo de Rivera, hijo del
dictador. Los miembros de estas organizaciones constituyeron grupos
paramilitares uniformados que actuaban en las calles a imitación de los grupos
de asalto nazis o a los fascistas italianos.
El nacionalsindicalismo,
versión española del fascismo es representado por la JONS y la Falange,
este poseía un nacionalismo exacerbado basado en una visión reduccionista de la
historia que tenia sus raíces en la época de formación del Imperio Hispánico,
durante el reinado de los Reyes Católicos.
Los partidos de derecha aprovecharon el descontento
hacia las reformas del gobierno de Azaña, se disolvieron las Cortes y se
convocaron nuevas elecciones donde obtuvieron mayoría de los votos generales de
noviembre de 1933. El CEDA obtuvo el mayor número de escaños en las Cortes y el
gobierno quedó en manos del Partido Radical Republicano. Comenzó así el llamado
Bienio radical-cedista de la Segunda República (Diciembre de 1933 a Diciembre
de 1935), durante el cual el gobierno tampoco pudo resolver los graves
problemas del país y se limitó a intentar regresar a la situación existente
antes de 1931. La política reformista del primer bienio fue desmantelada por
una serie de decretos que constituyeron una autentica contrarreforma del
conservadurismo que agudizó las tensiones sociales y políticas.
A principios de octubre de 1934, los partidos de
izquierda esperaban que el presidente de la republica convocase elecciones,
pero éste encargó a Lerroux formar un nuevo gabinete; en este se incluyeron
tres miembros de la CEDA, de modo que la derecha llegaba al poder. Este hecho,
al que se agregaban el crecimiento del desempleo y la amenaza del fascismo, dio
origen a una insurrección obrera que estalló en Asturias en el mes de octubre,
al tiempo que en Barcelona un movimiento separatista proclamaba el Estado
Catalán ante el temor de que fuera anulado el Estatuto creado durante el primer
bienio republicano.
Después de la revolución de octubre, el gobierno de
Lerroux no pudo sostenerse; dañado por un escándalo de corrupción, perdió
credibilidad y fue destituido. Se disolvieron de nuevo las Cortes y se hicieron
nuevas elecciones.
Los grupos y partidos de izquierda se integraron en
un bloque denominado Frente Popular. Esta
organización política obtuvo mayoría en las elecciones de febrero de 1936,
dejando atrás a la coalición de derechas denominadas Frente Nacional Antirrevolucionario y procedió a dar continuidad a
las reformas del primer bienio republicano.
El nuevo gobierno se encontraba en una situación
difícil, pues continuamente ocurrían incidentes desestabilizadores relacionados
con la crisis europea y mundial de los treinta.
La disminución de la autoridad, el desplazamiento
de la opinión hacia los extremismos, tanto de izquierda como de derecha, el
temor producido por los anuncios revolucionarios, el desbordamiento de las
masas y el caos de la vida económica son factores que concurren en la primavera
de 1936 y que desencadenaran la Guerra Civil, en julio del mismo año.
La
Guerra Civil
El nuevo gobierno español se encontraba entre el
temor a la subversión social de las izquierdas y el miedo al golpe de Estado
militar apoyado por las derechas.
El
conflicto se inició la noche del 17 de Julio de 1936 (después
del asesinato de José Calvo Sotelo), con el alzamiento de una
fracción del ejército encabezada por los generales Mola y Franco, con el
propósito de acabar con el gobierno republicano constitucional, dirigido en ese
momento por la coalición izquierdista del Frente
Popular. El bando sublevado representaba a las fuerzas de derecha, es
decir, a la España rural católica tradicional de los grandes propietarios
agrarios. Mientras que los campesinos reclutados en la Falange y los grupos
carlistas (los llamados “requetés”) constituían al apoyo popular de los
rebeldes. Los miembros de las clases medias favorecieron a uno u otro bando en
función de su ubicación geográfica.
Los sublevados se autodenominaron “nacionales”, en
referencia a su propósito de unificar al país bajo un gobierno central que
enalteciera la patria castellana, recibieron -desde los primeros momentos y a
lo largo del conflicto- el auxilio de tropas italianas y alemanas, además de
suministros de armamento y municiones. Por su parte, la ayuda soviética y la
oleada de simpatía que despertó la causa de la república en Europa y
América (En México particularmente)
dieron paso a la formación de unidades de voluntarios extranjeros de diversas
nacionalidades, denominadas Brigadas
internacionales, integradas por soldados veteranos de la Primera Guerra
Mundial, obreros, estudiantes o intelectuales que se trasladaron a España para
luchar contra el fascismo.
Pero mientras la intervención nazi–fascista en
apoyo de los sublevados fue inmediata, las fuerzas republicanas que defendían
al gobierno democrático de España no pudieron contar con la ayuda de las
potencias occidentales (Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña), que no
parecían dispuestas apoyar la república por temor al establecimiento de un
régimen comunista en España, decidieron adoptar una política de “no
intervención” y pidieron que esta fuera secundada por las demás naciones,
actitud que resulto en beneficio de los rebeldes.
El alzamiento se propagó por diversas regiones y
ocupo numerosas capitales de provincia, pero no pudo tomar Madrid donde fue
reprimido. Hacia los últimos días del mes de Julio, el país se había dividido
en dos zonas mutuamente enemigas, división que más o menos se acomodaba al
resultado electoral de los últimos comicios.
Una vez que el gobierno de las diversas localidades
quedo en manos de los rebeldes, se formo en Burgos una Junta de Defensa Nacional, que actuó como dirección política y en
la que Francisco Franco ocupo el mando con el cargo de jefe de gobierno del
Estado. En este proceso fue muy importante la unificación de la Falange y las
JONS en “una sola entidad política de carácter nacional”, cuyo jefe supremo
seria Franco. Éste, para fortalecer su liderazgo, se hizo denominar “caudillo”,
mientras los medios de propaganda comenzaban a difundir el lema “Una Patria, un
Estado, un Caudillo”. De esta manera, la concentración de poderes era total y
se configuraban un nuevo Estado de tipo autoritario, similar a los de Alemania
e Italia.
A diferencia de la unificación política lograda por
Franco en el bando rebelde, el gobierno republicano padecía divisiones internas
y una situación de crisis evidenciada en los cambios de jefatura efectuados
durante el conflicto. Desde los primeros días del alzamiento y conforme se
sucedían las derrotas del ejército republicano, la autoridad central se
debilito y no pudo contener los enfrentamientos entre anarquistas y comunistas
que generaron divisiones intensas y ocasionaron la pérdida de la unidad
política e incluso militar en el ámbito republicano, con consecuencias nefastas
para la causa del gobierno constitucional.
En la primavera de 1937, los republicanos
obtuvieron algunas victorias y los rebeldes decidieron centrar sus principales operaciones
en la zona norte. El 26 de Abril, la Legión Cóndor de la aviación alemana
ocasiono una brutal agresión contra la población de la cuidad vasca de
Guernica, donde Hitler inauguro el devastador armamento que preparaba para
hacer estallar una nueva Guerra Mundial; un par de meses después, Hitler dedicó
un discurso a la Legión Cóndor:
“Camaradas,
me siento feliz de saludarlos personalmente y teneros ante mi, porque estoy
orgulloso de vosotros (…). Partisteis para ayudar a España en una hora de
peligro y volvéis convertidos en aguerridos soldados. Vuestra mirada no sólo se
ha dado cuenta de las proezas realizadas por los soldados alemanes en la
primera guerra mundial; os habéis calificado para servir de ejemplo y
convertiros en los instructores de los jóvenes soldados de nuestro nuevo
Ejército. De esta forma contribuiréis a reforzar la confianza que tenemos en
nuestro Ejército y en el valor de nuestras armas (…). Habéis visto con vuestros
propios ojos el terrible destino de España y las espantosas destrucciones que
ha sufrido. Y habéis combatido, finalmente, a lado de vuestros camaradas
italianos, bajo las órdenes de un prestigioso jefe militar que jamás dudó de la
victoria y bajo cuya dirección deseamos un nuevo renacimiento al noble pueblo
español.”
Adolf Hitler
Berlín, Alemania, 2 de Junio de 1939
En representación de la brutal agresión que recibió
la cuidad vasca de Guernica el 26 de abril, Pablo Picasso creo una obra
denominada la “Guernica” que muestra lo sucedió ese día. En él, Picasso quiso
reflejar su particular visión del horror de las guerras fratricidas. Esta obra
fue pintada en mayo y junio de 1937. Fue realizado a petición del gobierno de
la República Española para poder ser expuesto en el pabellón español durante la
Exposición internacional de 1937 en
París.
Para octubre, las tropas rebeldes habían logrado
dominar la zona norte con excepción de la porción noreste (Cataluña) y ocupaban
una franja de territorio que, por el oeste, se extendía hasta el extremo sur de
la Península Ibérica.
A finales de 1937, los republicanos obtuvieron una
gran victoria en Teruel, pero esta ciudad cayó en poder de los rebeldes en
febrero del siguiente año. Entre marzo y julio de 1938, se llevó a cabo la
operación Aragon-Mediterraneo, que constituyó un avance de las tropas
“nacionales” hacia el mar y significó la partición del territorio republicano
en dos zonas desiguales. En los siguientes meses de 1938 se llevó a cabo la
batalla del Ebro, que resultó ser una campaña de desgaste contra el ejército
republicano, cuya derrota dejó despejada la ruta para que los sublevados
pudieran avanzar hacia Cataluña, lo que significaba prácticamente el triunfo
definitivo de las fuerzas rebeldes.
Ante la inminente derrota, en noviembre de 1938,
Juan Negrín (jefe de gobierno desde mayo de 1937) buscó una paz negociada y
emitió una propuesta de condiciones mínimas: garantía de independencia
española, derecho del pueblo a escoger su propio gobierno y renuncia a las
represalias. Sin embargo, estaba claro que era inútil cualquier intento de
negociar con Franco una paz con condiciones, pues el caudillo pretendía la
aniquilación total de la República.
El 28 de marzo, las tropas franquistas entraban en
Madrid y tres días más tarde caían las últimas plazas leales al gobierno
republicano. La republica se dio por terminada el 1 de abril de 1939; la
republica se desmoronó y sus representantes huyeron al extranjero,
estableciendo un gobierno republicano en el exilio. Pero el fin de la guerra
civil no significó que España recuperara la paz. Al establecerse en todo el
país el gobierno de Franco, dio comienzo una etapa de atroces represalias en
contra de los vencidos; sólo quedaron a salvo de la represión los que marcharon
al exilio y de éstos particularmente los que marcharon a América precedidos por
los niños que durante la guerra habían sido enviados a México; los exiliados
que se dirigieron a Francia se salvaron sólo de forma momentánea hasta que este
país fue ocupado por los nazis.
Consecuencias
La principal consecuencia de la guerra civil
española fue la gran cantidad de pérdidas humanas (casi 1 millón), no todas
atribuibles a las acciones propiamente bélicas y sí muchas de ellas
relacionadas con la violenta represión ejercida o consentida por ambos bandos,
entre las que se pueden incluir las muerte producidas por los bombardeos sobre
las poblaciones civiles.
En el aspecto político, el resultado fue el brusco
cambio de gobierno emanado de las urnas electorales a otro surgido de las
armas; es decir el final de la democracia para dar pasó a una férrea dictadura
que se prolongaría hasta la muerte de Franco en 1975.
Las principales consecuencias en el plano económico
fueron: perdida de reservas materiales y financieras, disminución de la
población activa, destrucción de infraestructura, disminución de la producción
y reducción en el nivel de ingreso. La mayoría de la población española padeció
durante la contienda y por las siguientes dos décadas, los efectos del racionamiento
y la privación de bienes de consumo. El Plan Marshall, que después de la
Segunda Guerra Mundial ayudó en la recuperación económica de otros países
europeos, no se hizo extensivo a España debido a que el régimen franquista
debía su triunfo a la ayuda nazi-fascista.
La Guerra Civil Española, con todas sus brutales
implicaciones para la población y el desarrollo político y económico del país,
parecía constituir el preámbulo de la nueva guerra total que amenazaba al mundo
entero, un conflicto que colocaba a las naciones occidentales en la disyuntiva
entre el terror rojo y la amenaza fascista, una guerra cuyo desarrollo y
pavoroso desenlace final, fundamentarían los cimientos de la etapa histórica
que hoy llamamos “mundo actual”
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